Durante las horas pico, la congestión recurrente se ha convertido en un desafío estructural en la mayoría de las grandes ciudades. Desde señales de mensajes variables (VMS) fijas hasta servicios de navegación en tiempo real basados en dispositivos móviles, la orientación del tráfico se ha considerado durante mucho tiempo un instrumento clave para mitigar la congestión.
Sin embargo, queda una pregunta esencial:
¿Pueden la navegación y la guía de ruta aliviar significativamente la congestión causada por la demanda de desplazamientos rutinarios en las horas pico?
A continuación se presentan varias observaciones y reflexiones para la discusión.
1. ¿Significan lo mismo las carreteras “rojas” y “verdes” en los mapas digitales?

La lógica fundamental detrás de la guía del tráfico es sencilla:
Si no todas las carreteras están congestionadas durante las horas pico, la redistribución del tráfico desde los enlaces congestionados hacia los menos congestionados debería, en teoría, equilibrar el flujo de la red.
Sin embargo, este supuesto depende en gran medida de cómo se define la congestión.
En las principales plataformas de navegación, los colores del tráfico suelen representar la relación entre las condiciones operativas actuales (velocidad o tiempo de viaje) y las condiciones de flujo libre. Como resultado, el mismo color rojo puede indicar velocidades absolutas muy diferentes en diferentes tipos de carreteras.
Por ejemplo, una autopista urbana que opera a 40 km/h puede aparecer “roja”, mientras que una vía arterial adyacente que opera a 30 km/h aún puede aparecer “verde” debido a su menor velocidad de diseño y a sus intersecciones señalizadas. En la práctica, a pesar de parecer congestionada, la autopista aún puede ofrecer un tiempo de viaje más corto que la alternativa aparentemente no congestionada.
2. ¿Desviarse hacia una carretera “menos congestionada” siempre ahorra tiempo?

La guía de tráfico a menudo sugiere “desviarse ligeramente para ahorrar tiempo”, pero la efectividad de tales desvíos depende de la escala de la desviación y de la estructura de la red de carreteras.
En muchas ciudades con redundancia de red limitada, los desvíos entre autopistas paralelas o carreteras de circunvalación a menudo resultan en una distancia adicional sustancial. Incluso si una carretera de circunvalación exterior permanece descongestionada, la distancia de viaje adicional requerida para salir, desviarse y volver a ingresar al corredor original con frecuencia contrarresta cualquier ventaja de velocidad.
En las condiciones típicas de una red urbana, los ahorros de tiempo significativos mediante desvíos a gran escala son relativamente raros.
3. ¿Los viajeros desconocen las rutas más cortas?
Los modelos tradicionales de asignación de tráfico suponen que los viajeros conocen las condiciones de la red y tienden a seleccionar las rutas más cortas o más rápidas. Si bien esta suposición es imperfecta, refleja en gran medida el comportamiento de los viajeros.
Para los viajeros diarios, la congestión es una experiencia repetida. La mayoría de los conductores probarán activamente rutas alternativas con el tiempo. Si finalmente continúan utilizando corredores congestionados, a menudo es porque no hay alternativas significativamente mejores.
Los análisis empíricos basados en datos de trayectorias a gran escala muestran consistentemente una fuerte concentración de rutas para pares idénticos origen-destino. Incluso cuando se eligen múltiples rutas, las diferencias en el tiempo de viaje entre las principales alternativas suelen ser marginales.
4. Si la navegación puede aliviar la congestión, ¿por qué los viajes privados siguen congestionados?

Los conductores de viajes compartidos dependen casi universalmente de los sistemas de navegación. Si la guía de ruta pudiera evitar sistemáticamente la congestión durante las horas pico, los viajes de transporte compartido deberían experimentar condiciones de viaje notablemente más suaves.
En realidad, esto rara vez es así. Incluso con la navegación obligatoria, los vehículos de transporte siguen sujetos a congestión en las horas pico. Esto sugiere que cuando todos los caminos más cortos viables están congestionados, la navegación tiene un espacio limitado para optimizarse.
Si no se puede evitar la congestión incluso cuando el uso de la navegación es casi universal, resulta aún más difícil esperar un alivio de la congestión a gran escala entre los viajeros privados que tal vez no utilicen la navegación de manera constante.
5. ¿Significa esto que la navegación es ineficaz?

En absoluto. Los sistemas de navegación aportan un valor sustancial para:
- Viajes sin desplazamientos
- Destinos desconocidos
- Turistas y viajeros ocasionales
Sin embargo, para los desplazamientos rutinarios durante las horas pico, la navegación por sí sola puede tener una capacidad limitada para aliviar la congestión estructural. Cuando todos los caminos más cortos atraviesan cuellos de botella, la orientación puede optimizar la elección de ruta pero no puede eliminar la congestión en sí.
Todavía existe potencial para una mejora incremental, ya que no todos los viajeros eligen rutas óptimas. Sin embargo, sigue siendo incierto si dicha optimización puede producir un alivio de la congestión a nivel de red.
Desde una perspectiva de todo el sistema, sólo un control de tráfico centralizado y altamente coordinado (o ecosistemas de vehículos potencialmente totalmente autónomos) pueden lograr un verdadero equilibrio de tráfico.
6. ¿Cuándo es la navegación más eficaz para mitigar la congestión?
Si bien la navegación puede tener un impacto limitado en la congestión recurrente de las horas pico, es muy eficaz en escenarios de congestión no recurrente, como:
- Accidentes de tráfico
- Obras viales
- Cierres temporales
- Eventos a gran escala
En estos casos, la navegación en tiempo real puede desviar rápidamente el tráfico de las áreas afectadas, reduciendo significativamente la congestión localizada y los retrasos secundarios.
No hay una respuesta definitiva sobre si la navegación por sí sola puede resolver la congestión en las horas pico. Dadas las condiciones actuales de la red de carreteras urbanas y los comportamientos de desplazamiento predominantes, su capacidad para aliviar la congestión recurrente parece intrínsecamente limitada. Sin embargo, la navegación sigue siendo un componente fundamental de la movilidad urbana moderna, particularmente en la gestión de perturbaciones no recurrentes, donde la orientación oportuna puede mejorar significativamente el rendimiento de la red.